lunes 21 de junio de 2010

La reventa

Al final celebramos la Compra, Recompra, Reventa o como se quiera llamar a uno de los días más atípicos en muchos años, La Compra a tres días de San Juan. Porque cuando el tiempo no tuerce las cosas, el barro no colapsa el campo con atascos antinaturales y la Compra del toro se celebra cuando toca, tienes diez días para recuperarte, preparar las Fiestas, quedar con los colegas y coger aire e impulso. Pero vamos, que llegas a la fiesta con la misma gana que si no se hubiera suspendido, con más fuerza si cabe porque te has estado mentalizando desde el mismo domingo que sigue al Lavalenguas y vas con más carrerilla. Lo dicho, que casi sin darte cuenta, el sábado estabas moviendo el esqueleto en la verbena de los Cuatros, arrimando la cebolleta y dándole al Paquito el Chocolatero y un rato más tarde, de camino Valonsadero detrás de un montón ordenado de coches. Llegas a los chiringuitos o a la cañada a ver los toros y de una forma u otra acabas con un moscatel en la mano y una galleta en otra, mientras encierran los toros en tiempo record, dejando uno por cabezón campar a sus anchas por el barro rodeado de vallas para jubiletas.
Con moscatel va moscatel viene, patxaranes, cervezas, galletas, cecina de no sé que bicho de cuatro patas, música, risas, el técnico de Amstel... se pasó la mañana, más propia de las fiestas de San Saturio. Porque no llovió, pero hasta que el sol no se decidió a salir con un par, hacía el mismo frío que un día de octubre. Porque estaba en Valosandero, si no, habría dudado. Eso y que parecía un piloto de F1 con pegatinas por todos lados. Que si "tus ojitos me prendieron", que si "yo no elegí nacer en Soria" y otras tantas de lo más diverso.
Llegó la tarde. El personal va a ver los toros o no. Hay gente que ninguno de los días de fiesta en los que el toro es el eje, el motivo, no ve ni un sólo cuerno ni nada por el estilo relacionado con los rumiantes. Quizá alguna boñiga al buscar un rincón íntimo, pero nada más. Y este año no se pierden nada. Son vaguetes, hermosos pero muy perros. Quieren que la cosa vaya rápido y no perder el tiempo mareando a los caballistas ni dando sustos a los que no tienen miedo o conocimiento. Son así de considerados. Lo suyo es pastar y pasar de lo que les rodea.
Con los toros a su aire, los chiringuitos retomaron su bullicio destemplado, con la gente repitiendo una y otra vez: Quedan 3 días. Si es que tenemos fijación y unas ganas...
Ya no queda nada para oír: ¡Sorianos, sorianas...! Y sanjuaneando.com estará ahí.