lunes 22 de marzo de 2010

Tufillo

Se comienza a respirar. Impregna todo aquello que tocamos, que vemos, que comemos. Lo respiramos pero es tan sutil que, de momento no lo apreciamos apenas. No hablo de la llegada de la primavera soriana y su explosión controlada de sensaciones y alergias. Es ese tufillo, que no es desagradable, que no molesta, pero que no es el azahar de Sevilla. Tufillo sanjuanero que se ha mantenido más o menos latente y que aflora poco a poco. No es olor a pies, ni a sudor de Viernes de Toros, ni de flujos corporales varios, ni a vino rancio. Es un aroma más o menos indescriptible, que va pululando con más o menos disimulo entre nosotros, como en los dibujos animados. En estos días viene un tufillo familiar, el de acortar como sea el Viernes de Toros acompañado por la elección del cartel de Fiestas. Aspira, expira... ¿No lo sientes? Comienza a oler a San Juan...