Bueno, esto ya empieza y, como se suele decir, el tiempo ha volado en nuestras narices. La cuenta atrás está a punto de llegar a cero, empujada por un santo que debía ser cachondo para elegir estas Fiestas y ceder su nombre. El santo va dando pataditas a los segundos, mientras, un par de toros, santos paganos, dan a la manivela de los minutos y de las horas. Lentos, pero seguros de lo que hacen, sin prisa pero sin pausa. Los segundos caen alegres, cada minuto que pasa es un latido de corazón cada vez más acelerado. Las botas comienzan a concienciarse de lo que les queda por delante. Estrujamientos, resoplidos, llenados y rellenados, vino, vinazo, kalimotxo y demás bebidas. Pero la bota ya sabe que es su destino y lo asume pasando de mano en mano, que es lo que más le mola, que un montón de sanjuaneros la soben de lo lindo. Trompetas, trombones, saxos esperan nerviosos y brillantes, saben que sin ellos nada de esto sería lo mismo. Se saben las Sanjuaneras y otras canciones de fiesta de memoria. El papel que guarda el Pregón está arrugado, inquieto, esperando mostrar ante una multitud que ni escucha ni oye, los versos que lleva impreso. Él, un folio de entre más de 500 fue el seleccionado para llevar el enorme peso y orgullo de sostener el Pregón. La plaza Mayor deseando ser pisoteada, llenada de gente y de música, mancillada y sacada de su habitual monotonía.
Y así todo. Camisetas, chalecos, pantalones que tiemblan ante lo que les espera, manchas de vino que nunca más les dejarán en paz. Las esquinas y cajellones que se preparan para recibir la lluvia dorada de cada año. "Mejor eso que las potas", piensan. Los bastones ansiosos de juerga, acostumbrados a los chichones... Todos los objetos aparentemente inanimados esperan con ganas los Sanjuanes, toman vida una vez más durante cinco días y seis noches, porque saben que sin ellos nada de esto sería lo mismo.
Mientras, tic-tac, tic-tac, la cuenta atrás sigue caminando hacia cero, ante la juerga y las risas de un santo de calendario y doce toros muy paganos, que se van pasando la bota, que corra la bota, pero que corra de lo lindo.
Sorianos, sorianas, sanjuaneros de todo el mundo... ¡VIVA SORIA! ¡VIVAN LAS FIESTAS DE SANJUAN!
Y así todo. Camisetas, chalecos, pantalones que tiemblan ante lo que les espera, manchas de vino que nunca más les dejarán en paz. Las esquinas y cajellones que se preparan para recibir la lluvia dorada de cada año. "Mejor eso que las potas", piensan. Los bastones ansiosos de juerga, acostumbrados a los chichones... Todos los objetos aparentemente inanimados esperan con ganas los Sanjuanes, toman vida una vez más durante cinco días y seis noches, porque saben que sin ellos nada de esto sería lo mismo.
Mientras, tic-tac, tic-tac, la cuenta atrás sigue caminando hacia cero, ante la juerga y las risas de un santo de calendario y doce toros muy paganos, que se van pasando la bota, que corra la bota, pero que corra de lo lindo.
Sorianos, sorianas, sanjuaneros de todo el mundo... ¡VIVA SORIA! ¡VIVAN LAS FIESTAS DE SANJUAN!



3 comentarios:
Cuando te pones a decir gilipolleces y cursiladas de hortera te superas a tí mismo increíblemente, te puedes meter tus sanjuanes de mierda por el mismísimo culo.
Cuando te pones a decir gilipolleces y cursiladas de hortera te superas a tí mismo increíblemente, te puedes meter tus sanjuanes de mierda por el mismísimo culo.
¿Debo contestar?
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